#CienciaEnLaVidaCotidiana #QuímicaReticular
La investigación en Redes Orgánicas Covalentes (COFs) ha experimentado un crecimiento exponencial desde 2005, centrándose en expandir la química de enlace para superar el “problema de la cristalización”. Para construir sólidos extendidos y cristalinos, la formación del enlace entre las unidades debe ser reversible bajo las condiciones de reacción, permitiendo la autocorrección de defectos. Lograr esta reversibilidad es un desafío particular para los enlaces covalentes.
Se han establecido diversas químicas de enlace que aseguran esta reversibilidad microscópica. Los enlaces B–O (boroxina, boronato) son reversibles controlando el equilibrio del agua generada durante la condensación. Los enlaces basados en bases de Schiff (iminas, hidrazonas, etc.) requieren un catalizador ácido, y su estabilidad puede mejorarse mediante enlace de hidrógeno o estabilización por resonancia.
Otros enlaces incluyen las imidas (que requieren base y altas temperaturas) y las triazinas (que necesitan condiciones ionotermales extremas de 400 °C). El desarrollo de estas condiciones dinámicas es crucial para la síntesis dirigida de COFs cristalinos y funcionales.
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