#CienciaEnLaVidaCotidiana #Biotecnología #QuímicaAmbiental
La química coloidal se enfoca en dispersiones de partículas cuyo tamaño (generalmente entre 1 y 1000 nanómetros) les confiere propiedades distintivas, diferenciándolas de soluciones verdaderas y suspensiones gruesas. Su gran área superficial y carga eléctrica (positiva o negativa) son claves para su estabilidad, ya que partículas con cargas similares se repelen entre sí. También exhiben movimiento Browniano y el efecto Tyndall.
En ingeniería ambiental, los coloides son significativos para la remoción de turbidez en el agua y el transporte de contaminantes (como metales, compuestos orgánicos y virus) en el medio ambiente. Para su eliminación, los coloides deben desestabilizarse y coagularse en partículas más grandes. Los mecanismos de coagulación incluyen la compresión de la doble capa eléctrica, neutralización de carga, atrapamiento en precipitados (conocido como “sweep floc”) y la formación de puentes con polímeros. La adición de electrolitos es el método más común; iones de carga opuesta a la del coloide son altamente efectivos, aumentando su poder con la magnitud de la carga (regla de Schulze-Hardy). Otros sistemas coloidales relevantes incluyen emulsiones (líquido en líquido), espumas (gas en líquido) y aerosoles atmosféricos (como niebla, smog y humo).
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