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Los aceites y grasas son una consideración importante en el manejo y tratamiento de desechos domésticos e industriales y lodos. Su escasa solubilidad en agua y tendencia a separarse complican su transporte en tuberías, su destrucción biológica y su disposición en cuerpos receptores. Causan problemas como reducción de capacidad en alcantarillas, formación de capas de espuma densas en digestores, y dificultan la filtración al vacío de lodos. En el tratamiento secundario, pueden formar “bolas de grasa” y afectar negativamente la transferencia de oxígeno a las células biológicas, “asfixiándolas”.
Se definen como sustancias orgánicas extraídas por hexano, incluyendo hidrocarburos, ésteres, aceites, grasas, ceras y ácidos grasos de alto peso molecular. El hexano es el solvente estándar actual, aunque presenta riesgo de explosión y no mide hidrocarburos de bajo peso molecular. Los métodos de análisis se basan en la extracción con solventes orgánicos. Para agua, se utilizan métodos gravimétricos o infrarrojos tras la extracción, requiriendo acidificación para liberar ácidos grasos. Para lodos, se emplea una técnica de deshidratación química antes de la extracción Soxhlet.
Las mediciones de aceites y grasas son vitales para regular descargas industriales, evaluar la efectividad de las unidades de tratamiento primario y secundario, y en la gestión de lodos para calcular su destrucción durante la digestión anaeróbica o determinar su aptitud como fertilizante.
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